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Caminar con el peso sobre los dedos de los pies

Caminar con el peso sobre los dedos de los pies
David Pomarino es un médico boliviano que fundó un centro de investigaciones para problemas de biomecánica en Alemania. Su especialidad son los niños que caminan de puntillas. Para corregir esta anomalía, que es considerada como una enfermedad, el fisioterapeuta creó unas plantillas.

Texto: Irma Velasco | Fotos: PTZ Pomarino

Caminar dedos de los pies
David Pomarino reconoce sentir afición por la ciencia y por los niños, pero ¿qué tienen en común los pequeños con la rigurosidad científica? La respuesta llevó a este fisioterapeuta boliviano, de 31 años, a Hamburgo (Alemania), donde fundó un centro de investigaciones especializado en chicos que padecen problemas de biomecánica (la disciplina que analiza en forma cualitativa y cuantitativa el movimiento humano).

El centro médico llamado PTZ-Pomarino (Physio Therapie Zentrum, en alemán) funciona en aquella ciudad desde hace
casi tres años y sus pacientes pueden ser tratados desde el primer mes de vida, aunque también es frecuentado por personas adultas.

La clínica del boliviano reúne a un equipo de fisioterapeutas que analiza nuevos métodos curativos y evaluativos de las anomalías que pueden presentar las personas al caminar. En ese sentido, el grupo liderado por el doctor hace hincapié
en la enfermedad que lleva a los niños a caminar apoyando la punta de los pies (Idiopathic toe walking, en inglés). Impulsado por el profundo interés que le inspira la anatomía del cuerpo humano, Pomarino decidió ahondar en el estudio de esta anormalidad, que según sus investigaciones afecta al 7% de los niños alemanes y que es causada por un factor genético o por una displasia de la cadera que no ha sido bien curada.
"Se trata de una enfermedad anatómica estructural que siempre ha existido, pero que usualmente ha sido considerada poco importante, porque la gente solía aceptar con normalidad el hecho de que los niños caminasen de otra forma. Sin embargo, hemos descubierto que la gente que desde pequeña padeció este mal, al crecer sufrió una serie de problemas, como los dolores de espalda, hernias de disco, deformaciones del pie, de las rodillas e incluso dificultades al moverse",explicó Pomarino, a tiempo de advertir que si un niño camina por más de tres meses como bailarín de ballet significa que presenta este cuadro clínico.
La enfermedad se puede percibir al poco tiempo de que da sus primeros pasos.

El primer estudio que realizó sobre este mal, lo llevó a un resultado por demás exitoso, ya que no sólo le permitió indagar sobre sus consecuencias, sino que concibió una plantilla capaz de corregirlo.
"El 2003, trabajaba en un centro especializado en problemas neurológicos como jefe de la sección científica, entonces observé que no había ninguna forma directa para curar esta anomalía, así que reuní a 250 niños para empezar un trabajo investigativo", relató el doctor.
El estudio se prolongó por seis meses, hasta que a Pomarino se le ocurrió recrear una forma anatómica del pie, pero vista desde el piso, que trasladó a una plantilla capaz de devolver la figura normal al pie. "Una imagen reproducida por un escáner es la base para la disposición de los elementos, que en la plantilla ayudan al movimiento del pie. El procedimiento con este dispositivo de exploración sirve también para medir la eficacia de la misma", añadió el experto.
Uno de los grandes méritos de la plantilla es que, si se la usa desde temprana edad, junto al apoyo de la fisioterapia, se puede evitar una operación que consiste en alargar el tendón de Aquiles. En ese sentido, la efectividad de la plantilla ha sido tal, que el doctor paceño la patentó y ya fue incluida en el riguroso seguro médico alemán. 
Si bien existen convencionales soluciones ortopédicas, como zapatos especiales y otras plantillas que dieron respuesta a diversas posturas incorrectas, ninguna ayudó eficazmente a curar este defecto, ya que no concentraban el peso de sus aplicaciones sobre el sector adecuado. 
"Nuestra plantilla trabaja de forma pasiva, porque el pie es llevado por un peso externo hacia una posición normal. Por otra parte, funciona activamente al cambiar la estructura del mismo, en vista de que sus músculos y volúmenes son forzados por el sostén pasivo que lo lleva a la normalidad", agregó.
 
La eficacia del tratamiento depende, por lo general, de la edad en que se lo inicia. Por ejemplo, los infantes comprendidos entre los 12 meses de vida y los cuatro años reaccionan inmediatamente. Eso significa que después de 12 semanas de utilizar las plantillas, el problema desaparece por completo. Por otra parte, entre niños de cuatro y ocho años, el método demora el doble de tiempo, aunque también se logra superar. Finalmente, en pequeños entre ocho y 12 años, la anomalía necesita un año y medio para ser curada.
"Estamos hablando de una efectividad del 70%, un porcentaje alto para un producto medicinal. Gracias a este hecho, y a los resultados de nuestra primera investigación, que nos permitieron conocer los efectos precisos de la enfermedad, hoy en Alemania este problema es tomado con mucha más seriedad y se lo ve como a una enfermedad que puede y debe curarse", comentó.

David Pomarino, que ya atendió a 4.800 niños en Alemania, trabaja ahora con clínicas en Bangladesh y Rusia. "Me encantaría contactarme con clínicas de mi país, ya que la plantilla sólo se puede adquirir a través de nuestro centro", expresó. Los 12 años que vive en Hamburgo han contribuido a consolidar la vocación que siente por su trabajo.
El objetivo es promover la alegría y la satisfacción de los niños. En ese sentido, me parece fundamental que nuestro país aproveche la gran cantidad de chicos que lo habitan para desarrollar una investigación relativa a la infancia, que permita mejorar su calidad de vida.
Estoy convencido que esa alta población, representa una ventaja que llevamos sobre los países europeos, donde hay muy pocos menores, concluyó.



OTRAS CURACIONES
Hasta este momento, los métodos habituales para tratar el problema de andar de puntillas han sido los siguientes:

 * Alargar el tendón de Aquiles para permitir que los niños empujen el talón hacia abajo.

 * Tomar el músculo y estirarlo, después fijar la pierna más baja con un yeso por dos o cuatro semanas.

 * Utilizar las inyecciones Botulinum de la toxina A, una neurotoxina que priva temporalmente el músculo
   de su fuente del nervio, así que los niños no pueden apoyarse en sus dedos del pie al caminar.

 * Muchas veces no se toma ninguna medida para solucionar esta anomalía, porque se practica la creencia
   que, como el niño crece en la edad adulta, su  peso corporal se encargará de encauzarlo.



Fuente:
www.findarticles.com


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